

La Escuela de Oidoras es una iniciativa comunitaria e interseccional liderada por mujeres afrocolombianas e indígenas Embera Dobida en el corregimiento de El Valle, ubicado en el municipio de Bahía Solano, Chocó. Este espacio busca promover los derechos humanos, la justicia de género, la prevención de la violencia basada en género y la autonomía integral de las mujeres en el territorio.
En nuestra primera versión contamos con la alianza territorial de la organización Transformando Vidas de el Valle, Chocó.
Contexto Territorial y Comunitario
El corregimiento de El Valle convive con dinámicas socioestructurales complejas marcadas por la presencia de actores armados, vulnerabilidades socioeconómicas y la normalización histórica de diversas formas de violencia. A partir de un diagnóstico participativo con 30 mujeres de la comunidad, se identificó que el 56.7% reconoce la existencia de casos de violencia contra mujeres, niñas y adolescentes en su entorno. Entre las manifestaciones más recurrentes se encuentran la violencia física, verbal y psicológica, concentrándose la mayor vulnerabilidad en niñas y adolescentes de entre 10 y 15 años respecto a la violencia sexual. Asimismo, el diagnóstico reveló que el hogar es el espacio donde ocurren con mayor frecuencia estas agresiones, y que el miedo a represalias, las amenazas directas, el desconocimiento parcial de las rutas de atención y la desconfianza institucional son las principales barreras que impiden la denuncia formal.
LO QUE BUSCAMOS
El proyecto tiene como propósito principal identificar, prevenir y sensibilizar sobre las principales formas de violencia que enfrentan las mujeres, niñas y adolescentes en el corregimiento de El Valle. A través de este trabajo se busca fortalecer las capacidades de la comunidad para la autoidentificación de derechos, profundizar el conocimiento sobre las rutas de atención institucional y promover la construcción colectiva de redes comunitarias de protección.

Primera cohorte de nuestra escuela
La Escuela de Oidoras implementa un enfoque metodológico profundamente participativo, reflexivo, restaurativo, culturalmente pertinente e interdisciplinario, adaptado a las realidades del corregimiento de El Valle. Esta propuesta busca transformar los espacios de encuentro en entornos seguros de cuidado mutuo y sanación, permitiendo a las participantes abordar la prevención de violencias de género a través del diálogo, la empatía y la apropiación de herramientas de comunicación popular.
ESPACIOS SEGUROS
Creación de entornos seguros y vivenciales: Se utilizan dinámicas de integración (como el ejercicio simbólico de «La red de apoyo» con lana) para romper el hielo, tejer lazos de confianza y propiciar la escucha activa y recíproca entre las participantes.
Construcción y mapeo colectivo: Se realizan ejercicios de cartografía social en subgrupos para mapear las violencias que persisten en el territorio, identificar las entidades locales de ayuda e intercambiar experiencias de vida para construir soluciones comunitarias.
Contraste de información y desmitificación: Se analizan colectivamente los resultados de los diagnósticos y encuestas previas para desmitificar tabúes alrededor de las violencias de género y socializar las rutas de atención y marcos de derechos de forma clara y cercana

Formando fomadoras
Como parte fundamental del proceso formativo de la Escuela de Oidoras, se desarrollaron talleres y laboratorios prácticos orientados a la producción sonora y la creación de podcasts comunitarios. Estos espacios se concibieron para que las participantes no solo compartieran sus reflexiones sobre derechos y territorio, sino que también tomaran el control de sus propias narrativas y de la amplificación de sus voces.
Equipo de trabajo
Carmen Caro – Coordinadora de Equipo , Radio Juntanza
Felipe Tapias y Luis A Romaña – Formador en narrativas sonooras y apoyo en adecución de espacios
Ana Rosa Mena Moreno – Profesional en ciencias sociales
Yudi Bejarano Rojas – Profesional en ciencias sociales
Yisiris Palacios – Profesional Psicosocial
Jose Urrego – Fotografo
Zuleinny Palacios – Asiatente de radio
Luisa Bermudez – Community Manager
zhady Lopez – Profesional en salud
Julio Lemus Lider Comunitario – Fundación Transformando Vidas del Valle, Chocó
Exploración del paisaje sonoro y escucha ambiental: Se desarrollan espacios de escucha atenta para reconectar con los sonidos del entorno, la naturaleza y el territorio, utilizándolos como elemento de identidad y memoria colectiva.
Técnicas de modulación de voz y empoderamiento: Se facilitan ejercicios de proyección, respiración y manejo de la voz diseñados para perder el temor a hablar en público, fortalecer la confianza personal y empoderar la voz de las mujeres para que cuenten sus propias historias.
Laboratorio de producción sonora y edición: Se capacita a las participantes en los aspectos técnicos fundamentales de la creación de comunicación popular, abarcando desde la conceptualización y creación de guiones hasta el aprendizaje práctico de edición de sonido.
Grabación de piezas sonoras y podcasts: Se realizan jornadas prácticas de grabación donde las lideresas y jóvenes producen piezas de audio y episodios de podcast, creando herramientas pedagógicas comunitarias para difundir derechos y prevenir violencias en radios locales y zonas de difícil acceso.
Enfoque ético y de cuidado: Se establecen acuerdos explícitos de confidencialidad y consentimiento con las participantes para resguardar su identidad, intimidad e integridad en todo momento durante los talleres y las grabaciones.

Escuchando con el cuerpo

Logramos una destacada participación al convocar a 35 mujeres, alcanzando un 70% de la meta proyectada y garantizando un 100% de permanencia sin deserción durante sus 3.5 horas de duración. El grupo participante estuvo conformado mayoritariamente por mujeres afrocolombianas y negras de más de 46 años y jóvenes entre los 21 y 30 años, de las cuales el 63,3% no formaba parte previa de redes comunitarias.
Este encuentro evidenció una alarmante realidad territorial: el 56,7% de las asistentes confirmó la presencia de violencia contra mujeres y niñas en su comunidad, señalando a las adolescentes de entre 10 y 15 años como la población en mayor riesgo frente a agresiones sexuales y al hogar como el escenario más peligroso.
















